Casarse con Saturno

Esto es algo que sucede entre el retorno de Saturno (27 a 30 años) y la oposición de Urano (40 a 43 años), en esa década una persona (hombre o mujer) se puede convertir en “novia de Saturno”, es algo que veo en las consultas todo el tiempo y también en la vida, lo vi mucho en mis amigas de esas edades por ejemplo.

Yo no me casé con don Satur aunque coqueteamos bastante, no lo hice porque supiera esto que les voy a contar, sino porque en mi propia #CartaAstral hay demasiado Urano como para traicionarlo. La cosa es que entre más fuerte sea tú matrimonio con Saturno a esas edades, más loca y rara será la experiencia cuando Urano haga oposición a tu Urano a comienzos de los 40: la segunda adolescencia que llaman.

El retorno de Saturno sucede poco antes de los 30 años, es algo de lo que se ha hablado bastante en astrología porque generalmente implica una crisis en la que uno empieza a asumir su adultez en serio y a concretar sus proyectos, mejor dicho, el proyecto de vida va cobrando forma: generalmente ya hay carrera, hay la disposición a comprometerse en relaciones más estables, y al menos en ese momento se supone que uno debería saber qué es lo que quiere de la vida.

Pero sucede que no siempre es así, a veces pasamos por esa edad completamente “clueless” o en un estado de “ni idea”, pero la experiencia se presenta, Saturno da sus lecciones y cómo podemos tomamos nota aunque no agarramos la idea del todo. Entonces la vida sigue porque todo es cíclico y la lección se repetirá eventualmente. En ese seguir de la vida las personas pueden optar por varias actitudes o posiciones y ahí es donde uno corre el riesgo de casarse con Saturno: algo que no es para nada deseable.

 

¿Cómo son las personas que se Casan con Saturno?

Aplica para ambos sexos.

 

  • Lealtad Tribal: tienden a alinear sus valores con cualquier grupo o estructura que perciben fuerte (en el trabajo o en la sociedad) y funcionan únicamente en esos confines. Se aficionan además a los “tótems” de pertenencia: hace años se usaban símbolos de estatus o bienes exclusivos para indicar que “eras parte de”, hoy en día todo es más sutil y tiene mucho que ver con el lenguaje. Los códigos de lenguaje son la forma en la que accedes a esa “pertenencia”, cada grupo tiene los suyos y jamás nadie te traduce, lo hablas o no, no hay más.

 

  • Discriminación por edad: Suena raro porque justo después del retorno de Saturno es cuando uno se da cuenta de que ya no se ve tan joven, pero quien se casa con Saturno empieza a envidiar de los veinteañeros su vida despreocupada y su facilidad para encontrar pareja. Estas personas también sienten que pueden mantener su apariencia y la vibra de esos años maravillosos a toda costa. Por eso se vuelven demasiado competitivos con los más jóvenes y a veces se ensañan con ellos, que tienen menos responsabilidades y una genialidad que solo sucede cuando no te esfuerzas por lograrla, gente así pudiera fácilmente llegar y llevarse a la pareja ideal de un “Casado con Saturno”. Pero además de eso, las personas que se casan con don Satur también se vuelven hostiles con la generación de arriba, o sea los mayores de 40 a quienes ven como gente que se rindió y aceptó su derrota en forma de arrugas, niños malcriados y relaciones desbaratadas, además de cabello natural.

 

  • Ansiedad de Estatus: Ese es otro indicador importante. Después del retorno de Saturno uno empieza a añorar más estabilidad y le entran las ganas de echar raíces, de construir una plataforma sólida para su vida, eso es normal. Pero si alguien se “casa” con Saturno empieza a tener una obsesión loca con su propia identidad y a ponerle brandig a todo lo que hace: en su carrera; en lo personal: las clase de yoga en la escuela tal o el training con tal coach; el estilo de vida: las tres copas de vino /kombucha al día o lo que sea que haga el influencer que más admira, etc… Son marcadores externos de identidad que refuerzan tu estatus ante los demás. Otra cosa es que si están produciendo mucho dinero (o su pareja lo hace), invierten bastante en aliviar esa ansiedad de estatus, pero si no tienen tantos fondos pues se endeudan para disminuir la brecha entre el deseo y la realidad: IPhone 11 a 60 cuotas…

 

  • Calculadores e impecables: estar casado con Saturno significa que debes estar siempre con la gente que es igual a ti o con la gente que quieres llegar a ser, las demás personas son simplemente irrelevantes. Fallar en identificar cuál es cuál puede ser muy costoso y por eso no le “pierden” tiempo a la gente que consideran irrelevante. Todo esto puede ser muy frustrante y continuamente buscan tranquilidad o insight espiritual, mientras no tengan que lidiar con la verdad profunda, las emociones reprimidas o sus relaciones “bonsái”: intentos de diseñar a la otra persona a su medida.

 

Obviamente este es un ejemplo extremo de alguien que asumió a Saturno por completo, un estereotipo de película, pero todos coqueteamos con él y expresamos algunos de esos síntomas en mayor o menor medida. Lo que sucede al final de esa línea es, bueno, Urano. Llegados al cuarto piso todos nos topamos con Urano que le da tres vueltas a Saturno, nos da una buena despeinada y nos ayuda a mandar al carajo tanta bobada. Por algo la sabia frase: la vida empieza a los 40, Urano te ayuda a divorciarte de Saturno sanamente y es ahí cuando empiezas realmente a disfrutar la vida tal cual es, a valorar lo importante. Como dije al inicio, entre más casados con Saturno, más icónica será la oposición a Urano y más shocking para los que te rodean: “¡Ahh! ¿Supiste lo que hizo fulanita?” Pues ahora tú ya sabes: se divorció de Saturno, le puso los cuernos con Urano.

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